La motivacion es lo que te ayuda a empezar. El habito te mantiene firme en tu camino.

La chica del jersey rosa tiene la sonrisa fingida, fruto de una máscara creada con el único motivo de agradar a los demás. La chica del jersey rosa dice: ¡Estoy bien!, pero no lo está y desea que el resto se den cuentan y la ayuden a salir del circo frío y macabro de los complejos donde su mayor demonio es el espejo. La chica del jersey rosa se ha vuelto muy coqueta dice la gente y no se enteran que no es verdad, que si se maquilla es para que no se noten sus ojeras y lo nívea, casi transparente, que se ha vuelto su piel. La chica del jersey rosa ha sido descrita como independiente cuando la verdad es que está sola y necesita del abrazo de alguien que la haga quererse a sí misma. La chica del jersey rosa es muy soñadora, se puede quedar ensimismada con cualquier tontería y olvidarse que tiene que comer es lo que dice su padre mientras que ella vomita en el baño la poca comida a la que se ha visto obligada a comer. La chica del jersey rosa no puede callarse nada y todo te lo dice a la cara comenta su madre mientras la chica del jersey rosa llora abrazada a su almohada, le duelen los cortes que se ha autoinfringido como desahogo por no poder gritar lo que siente. La chica del jersey rosa vive como quiere, no acepta las normas de nadie explica su hermana, a pesar de que la chica del jersey rosa vive bajo los designios de una báscula que le hace imposible saborear alguna comida. La chica del jersey rosa no puede quitarse su jersey nunca, tiene frío y le aterra que los demás vean los cortes y cicatrices que se encuentran en sus brazos. La chica del jersey rosa quiso ser princesa pero no pudo soportar el peso de la corona y comió de la manzana envenenada. La chica del jersey rosa se está interesando mucho por la lectura ya que es el único modo de aislarse y alejarse por momentos de este infierno en el que está inmersa. La chica del jersey rosa es de gran vitalidad dice la gente y eso sí es verdad pues ella misma ha intentado muchas veces morir y no puede.
Ella huía de sí misma.
Ella quería perderse y no encontrarse más con Ella.
Ella se hacía las maletas y se enviaba lejos. Ella rompía listines telefónicos, quemaba fotos, borraba mensajes, deshacía esquemas, callaba más y pensaba menos.
Rompía con todo porque no quería ser aquello: Aquella Ella.
-¿Preparados? ¿Listos? -preguntaba Ella y salía al extarior mostrando siempre la misma máscara.
Ella cada día sorteaba con menos gracia los listones que le iba poniendo la vida.
Despacio avanzaba y caía sola Ella, para volver a levantarse con menos fuerzas y menos ganas de avanzar.
Algunos listos pasaban de Ella. Otros no sabían quién era Ella. Algunos otros no sabían quiénes eran ellos mismos como para pararse a pensar en Ella,
a pensar con Ella,
a pensar por Ella,
a cuidarla a Ella.
Ella quería ser simple, sencilla, normal, corriente, natural...
Simplemente Ella.
Sencillamente Ella.
Una Ella normal y corriente,
como era natural en Ella.
Ella no quería ser más aquella Ella,
no otra que no fuera Ella,
ni más ni menos que Ella misma.
Ella.
Me encontré con él,
con el monstruo ojeroso de nívea piel,
sus pupilas reflejaban el miedo de su ser
y mis párpados se cerraron no queriendo entender,
que cuando los abriera estaría allí otra vez,
que mi reflejo era el que no quería ver
y mi conciencia alcanzó a comprender
aquello que fingí un día no saber
que el espejo mostraba lo que no quise creer,
que el alma se me rompió cuando con ella jugué.
Y así es la vida.
Sin felicidad desde que rechazaste la comida.
Sin alegrías desde que viste al monstruo del espejo.
Sin verdades desde que ocultaste la tuya con mentiras.
Sin ilusiones desde que le temes a tu reflejo.
Sin ambiciones desde que tu alimento vomitas.
Sin sonrisas desde que elegiste estar sola un momento.
Sin cambios desde que a los demás evitas.
Sin sorpresas desde que no notas el paso del tiempo.
Y así es tu vida.
Con una mentira se secó las lágrimas
y con otra fingió una sonrisa.
y de este modo engañó al mundo
consiguiendo ocultar su agonía.
Sacó al exterior la careta de felicidad
para tapar la profundidad de la herida
y aunque nadie se daba cuenta de la verdad,
ella siempre la escondía.
Para cuando quiso gritar fuerte,
una mano en la boca siempre se lo impedía.
Y ella continuó falsamente riendo,
ocultando a los demás lo amarga que era su vida.
...Y el que la sigue la consigue, me repetía sin cesar.

A pesar de tener miedo por recordar una vieja sensación.
Y si algo intentas, algo que mucho deseas, lo logras.
Aunque bien es cierto que mucho cuesta.
Pero si una meta quieres alcanzar, a pesar de que mucho tengas que luchar, cuando lo consigas, poco habrá que añorar.
Y hoy sólo puedo decir que me siento como una niña con zapatos nuevos...
¿Quién no se sintió nunca una mierda? ¿Quién no sintió nunca que ya no valía nada? ¿Que daba igual para el lado que girase, si total, nadie lo iba a notar o dar importancia? ¿Quién no se sintió alguna vez que era un estorbo para los que le rodean? ¿Quién no tuvo ganas de dejar de lado aquello por lo que luchara antes? ¿A quién el agobio de no poder llegar a ser perfecta nunca le hizo esconderse tras una puerta a llorar? ¿Quién en dos segundos no se sintió morir? ¿Quién...?

Nadie entiende lo que sientes. Intentas ocultar tus sentimientos a todo el mundo. Tus gritos serán silenciosos para que nadie sepa el dolor que soportas cada vez que respiras. No quieres que se enteren. No quieres que intenten ayudarte. Sólo quieres que te dejen en paz para demostrarles a todos que eres capaz de alcanzar tus propias metas.


Peleas con todos, con tu familia. Dicen que estás amargada, que lo único que sabes hacer es enfadarte.

Y eso te enfada, te enfada que cada día estés pasando por un infierno y ellos no se den cuenta. Y a pesar de todo, pones todo el empeño del mundo en ocultárselo.

Te enfada que alardeen de lo bien que te conocen cuando eres una completa extraña, para ellos y para ti misma.

Llega un momento en el que vives, solo y únicamente, para Ana. Para ocultarla a los ojos de los demás. Y te da lo mismo lo que tengas que hacer para conseguirlo. Dejas de tener remordimientos de conciencia por mentirle a todo el mundo. Lo único que te importa es el conteo de calorías. El no sobrepasar las que Ana te tiene estipuladas.



¿Qué hacer cuando nadie te entiende? ¿Cuando todo el mundo te juzga? ¿Cuando todo el mundo te dicta lo que tienes que hacer pero nadie se para a pensar por qué haces lo que haces? Todo el mundo cree saber porqué lo haces, todos te dicen "sé cómo te sientes". ¿Seguro? Si lo supieran seguramente estarían como yo. Si me entendieran como dicen que hacen no tratarían de "ayudarme" porque sabrían que yo quiero esto. Sabrían que lo que ellos denominan "vital" a mí me hace daño. Sé que estoy atrapada pero no quiero salir de este laberinto eterno. Aunque haya días que parece que no lo soporto más, que no puedo continuar así y que me doy por vencida, nunca lo haré. Necesito llegar a mi meta. Saber que tengo voluntad para hacerlo. Que no he luchado tanto tiempo en vano. Que aquello que una vez me pareció un sueño puede llegar a ser real. No quiero que me "ayuden", lo único que hacen es agobiarme con repetidas charlas, todo el mundo me dice lo mismo, las mismas palabras una y otra vez. Parece que todos se han aprendido el mismo guión, lo que ocurre es que no saben nada y repiten lo que escucharon decir a alguien que creía saber del tema. ¿Por qué simplemente no me dejan en paz? No le hago daño a nadie, bueno a mí misma, pero recibo a la vez el mayor premio por conseguir. Yo no obligo a nadie a pensar como yo lo hago, así que no entiendo porque quieren que yo piense igual a ellos. Quiero ser diferente, ser perfecta. Me dan igual las consecuencias de ellos. Cuando llegué a la meta seguramente seré la persona más feliz del planeta o no, pero por ahora lo único que consiguen es que sufra, que mi camino a la perfección sea más difícil, más intransitable. Sé que me hago daño, no me jodan con datos médicos, mi problema no es tanto físico como psicológico. Si se fijan no lo hago tan mal. Sigo viva y con fuerzas el noventa por ciento de los días y cuando no consigo levantarme de la cama es porque el alma me duele, no el cuerpo. Pero ustedes no se fijan en eso, no saben lo que paso. Sólo conocen lo que los demás quieren que conozcan, les enseñan la peor cara de la moneda pero ¿saben que hay otra? Vale, reconozco que con esto no soy feliz, que me siento desgraciada, inútil, lo peor que existe, pero también sé que esto es lo único que le da sentido a mi vida, el llegar a conseguir aquello que siempre he querido. ¿No comprenden que el día en que acepte vuestros discursos y os dé la razón no voy a tener absolutamente nada por lo que seguir viviendo? Mi vida se reduce a esto. Ya sé que no es justo, pero es lo que me tocó vivir, ¿saben? Deseo con toda mi alma que hubiera sido diferente, pero no es así. ¿Creen que no me gustaría levantarme todas las mañanas feliz por continuar viviendo? ¿Sin miedo a lo que la gente pensará al ver mi cuerpo? ¿A sentirme aterrorizada cada vez que tengo que subirme a una báscula? ¿A sentir la necesidad de hacerlo varias veces al día para comprobar que no subí de peso repentinamente? ¿A verme obligada a mirar las calorías de todos los alimentos y sumar cuanto llevo ingerido? ¿A verte gorda con el simple hecho de ver la comida? ¿A sentirte repugnante y patética cada vez que tragas algo? Pues sí, me gustaría. Pero no puedo evitarlo y es algo que ustedes no van a poder evitar con sus estúpidas charlas. Me siento atada a esto, sé es malo pero no quiero cortar la única cuerda que me tiene atada a la vida, a mi sueño, a la perfección...
Despierta niña bonita, levántate y ponte una sonrisa en la cara. Finge ante los tuyos estar bien. Puedes hacerlo, logra sonreír. Tranquila, nadie va a preguntarte por lo que no tendrás que contar nada. Esconde la comida, las ojeras y tus muñecas para que nadie veo los cortes. Puedes hacerlo, sólo tienes que poner un pie delante del otro...


Sólo le daré de comer a mis sueños y ansias de ser delgada.





Las ansias de comida son solo un sentimiento.
Dicen que no tengo voluntad para salir de esto, no lo entienden. Hace falta mucha voluntad para seguir con esto, para hacer oídos sordos a todos los que dicen que sólo me hago daño. Ellos no entienden lo que siento, que todo sería más fácil si solamente me diera por vencida y les hiciera caso. Que me es muy difícil continuar con esto, que se que me está destruyendo pero si les hago caso, si me doy por vencida, perderé (o mejor dicho ganaré) todo por lo que llevo tanto tiempo luchando. Tengo el doble de voluntad que ellos ya que yo lucho por conseguir aquello que deseo, no me importan las consecuencias. No saben que cuando estás así necesitas mas voluntad que nadie para levantarte cada día, para fingir sonrisas, para inventar nuevas tácticas para conseguir lo que quieres, para seguir viva...
Tu problema es quererme perfecta, el mío, pretender serlo.
Trova a Blancanieves

Si me escuchan llorar no se alarmen, estoy feliz.

Si me ven con ojeras no se asusten, estoy luchando.

Si me ven mas delgada no se alejen, estoy camino a la perfección.

Si me ven correr hacia el lavabo no me detengan, me estoy "limpiando".

Si me desmayo no me levanten, con ana estoy soñando.



Una verdadera princesa no pone excusas, simplemente lo hace.