Nadie entiende lo que sientes. Intentas ocultar tus sentimientos a todo el mundo. Tus gritos serán silenciosos para que nadie sepa el dolor que soportas cada vez que respiras. No quieres que se enteren. No quieres que intenten ayudarte. Sólo quieres que te dejen en paz para demostrarles a todos que eres capaz de alcanzar tus propias metas.


Peleas con todos, con tu familia. Dicen que estás amargada, que lo único que sabes hacer es enfadarte.

Y eso te enfada, te enfada que cada día estés pasando por un infierno y ellos no se den cuenta. Y a pesar de todo, pones todo el empeño del mundo en ocultárselo.

Te enfada que alardeen de lo bien que te conocen cuando eres una completa extraña, para ellos y para ti misma.

Llega un momento en el que vives, solo y únicamente, para Ana. Para ocultarla a los ojos de los demás. Y te da lo mismo lo que tengas que hacer para conseguirlo. Dejas de tener remordimientos de conciencia por mentirle a todo el mundo. Lo único que te importa es el conteo de calorías. El no sobrepasar las que Ana te tiene estipuladas.



¿Qué hacer cuando nadie te entiende? ¿Cuando todo el mundo te juzga? ¿Cuando todo el mundo te dicta lo que tienes que hacer pero nadie se para a pensar por qué haces lo que haces? Todo el mundo cree saber porqué lo haces, todos te dicen "sé cómo te sientes". ¿Seguro? Si lo supieran seguramente estarían como yo. Si me entendieran como dicen que hacen no tratarían de "ayudarme" porque sabrían que yo quiero esto. Sabrían que lo que ellos denominan "vital" a mí me hace daño. Sé que estoy atrapada pero no quiero salir de este laberinto eterno. Aunque haya días que parece que no lo soporto más, que no puedo continuar así y que me doy por vencida, nunca lo haré. Necesito llegar a mi meta. Saber que tengo voluntad para hacerlo. Que no he luchado tanto tiempo en vano. Que aquello que una vez me pareció un sueño puede llegar a ser real. No quiero que me "ayuden", lo único que hacen es agobiarme con repetidas charlas, todo el mundo me dice lo mismo, las mismas palabras una y otra vez. Parece que todos se han aprendido el mismo guión, lo que ocurre es que no saben nada y repiten lo que escucharon decir a alguien que creía saber del tema. ¿Por qué simplemente no me dejan en paz? No le hago daño a nadie, bueno a mí misma, pero recibo a la vez el mayor premio por conseguir. Yo no obligo a nadie a pensar como yo lo hago, así que no entiendo porque quieren que yo piense igual a ellos. Quiero ser diferente, ser perfecta. Me dan igual las consecuencias de ellos. Cuando llegué a la meta seguramente seré la persona más feliz del planeta o no, pero por ahora lo único que consiguen es que sufra, que mi camino a la perfección sea más difícil, más intransitable. Sé que me hago daño, no me jodan con datos médicos, mi problema no es tanto físico como psicológico. Si se fijan no lo hago tan mal. Sigo viva y con fuerzas el noventa por ciento de los días y cuando no consigo levantarme de la cama es porque el alma me duele, no el cuerpo. Pero ustedes no se fijan en eso, no saben lo que paso. Sólo conocen lo que los demás quieren que conozcan, les enseñan la peor cara de la moneda pero ¿saben que hay otra? Vale, reconozco que con esto no soy feliz, que me siento desgraciada, inútil, lo peor que existe, pero también sé que esto es lo único que le da sentido a mi vida, el llegar a conseguir aquello que siempre he querido. ¿No comprenden que el día en que acepte vuestros discursos y os dé la razón no voy a tener absolutamente nada por lo que seguir viviendo? Mi vida se reduce a esto. Ya sé que no es justo, pero es lo que me tocó vivir, ¿saben? Deseo con toda mi alma que hubiera sido diferente, pero no es así. ¿Creen que no me gustaría levantarme todas las mañanas feliz por continuar viviendo? ¿Sin miedo a lo que la gente pensará al ver mi cuerpo? ¿A sentirme aterrorizada cada vez que tengo que subirme a una báscula? ¿A sentir la necesidad de hacerlo varias veces al día para comprobar que no subí de peso repentinamente? ¿A verme obligada a mirar las calorías de todos los alimentos y sumar cuanto llevo ingerido? ¿A verte gorda con el simple hecho de ver la comida? ¿A sentirte repugnante y patética cada vez que tragas algo? Pues sí, me gustaría. Pero no puedo evitarlo y es algo que ustedes no van a poder evitar con sus estúpidas charlas. Me siento atada a esto, sé es malo pero no quiero cortar la única cuerda que me tiene atada a la vida, a mi sueño, a la perfección...
Despierta niña bonita, levántate y ponte una sonrisa en la cara. Finge ante los tuyos estar bien. Puedes hacerlo, logra sonreír. Tranquila, nadie va a preguntarte por lo que no tendrás que contar nada. Esconde la comida, las ojeras y tus muñecas para que nadie veo los cortes. Puedes hacerlo, sólo tienes que poner un pie delante del otro...


Sólo le daré de comer a mis sueños y ansias de ser delgada.





Las ansias de comida son solo un sentimiento.