Sin felicidad desde que rechazaste la comida.
Sin alegrías desde que viste al monstruo del espejo.
Sin verdades desde que ocultaste la tuya con mentiras.
Sin ilusiones desde que le temes a tu reflejo.
Sin ambiciones desde que tu alimento vomitas.
Sin sonrisas desde que elegiste estar sola un momento.
Sin cambios desde que a los demás evitas.
Sin sorpresas desde que no notas el paso del tiempo.
Y así es tu vida.
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