La chica del jersey rosa tiene la sonrisa fingida, fruto de una máscara creada con el único motivo de agradar a los demás. La chica del jersey rosa dice: ¡Estoy bien!, pero no lo está y desea que el resto se den cuentan y la ayuden a salir del circo frío y macabro de los complejos donde su mayor demonio es el espejo. La chica del jersey rosa se ha vuelto muy coqueta dice la gente y no se enteran que no es verdad, que si se maquilla es para que no se noten sus ojeras y lo nívea, casi transparente, que se ha vuelto su piel. La chica del jersey rosa ha sido descrita como independiente cuando la verdad es que está sola y necesita del abrazo de alguien que la haga quererse a sí misma. La chica del jersey rosa es muy soñadora, se puede quedar ensimismada con cualquier tontería y olvidarse que tiene que comer es lo que dice su padre mientras que ella vomita en el baño la poca comida a la que se ha visto obligada a comer. La chica del jersey rosa no puede callarse nada y todo te lo dice a la cara comenta su madre mientras la chica del jersey rosa llora abrazada a su almohada, le duelen los cortes que se ha autoinfringido como desahogo por no poder gritar lo que siente. La chica del jersey rosa vive como quiere, no acepta las normas de nadie explica su hermana, a pesar de que la chica del jersey rosa vive bajo los designios de una báscula que le hace imposible saborear alguna comida. La chica del jersey rosa no puede quitarse su jersey nunca, tiene frío y le aterra que los demás vean los cortes y cicatrices que se encuentran en sus brazos. La chica del jersey rosa quiso ser princesa pero no pudo soportar el peso de la corona y comió de la manzana envenenada. La chica del jersey rosa se está interesando mucho por la lectura ya que es el único modo de aislarse y alejarse por momentos de este infierno en el que está inmersa. La chica del jersey rosa es de gran vitalidad dice la gente y eso sí es verdad pues ella misma ha intentado muchas veces morir y no puede.