
Llega un momento en el que vives, solo y únicamente, para Ana. Para ocultarla a los ojos de los demás. Y te da lo mismo lo que tengas que hacer para conseguirlo. Dejas de tener remordimientos de conciencia por mentirle a todo el mundo. Lo único que te importa es el conteo de calorías. El no sobrepasar las que Ana te tiene estipuladas.
0 princesas con voz propia:
Publicar un comentario