Con una mentira se secó las lágrimas
y con otra fingió una sonrisa.
y de este modo engañó al mundo
consiguiendo ocultar su agonía.
Sacó al exterior la careta de felicidad
para tapar la profundidad de la herida
y aunque nadie se daba cuenta de la verdad,
ella siempre la escondía.
Para cuando quiso gritar fuerte,
una mano en la boca siempre se lo impedía.
Y ella continuó falsamente riendo,
ocultando a los demás lo amarga que era su vida.

0 princesas con voz propia:

Publicar un comentario